miércoles, 2 de febrero de 2011

106 - JERONIMA, LA CONYUGICIDA





Sopla una brisa norte con la temperatura de un caño de escape.

Las cacatúas y los ututúes endulzan con su suave canto la frondosidad del páramo. La señora Gladis y Don Robespierre toman tereré bajo un árbol de pimientos morrones. A lo lejos el arroyo se demora empujando el arenal, mientras los bagres y las viejas del agua se desplazan caminando, a falta del vital elemento.

-¡Hay que joderse pa´ componerse con la sequía este año!- dice Don Robespierre como para romper el hielo.

-¡No me rompa el hielo, que es para el tereré!- responde la señora Gladis mientras escupe un buche de tereré sobre el Gandi que duerme tranquilamente sobre un diario.

-¡No me escupa el perro, que es el perro que me acompaña cuando salgo!

-¿Y si es el perro de salir porque lo hecha al diario?

-Yo no lo echo, se echa solo, le gusta la letra impresa, porque es un perro de presa.

-¡Un perro de presa, una mascota carcelaria!

Don Robespierre se acomoda en el banquito, saca su tabaquera y arma un cigarrito con tabaco negro. La lengua sobre el papel de arroz es una piedra pómez sobre un papel de lija. Desde el noroeste se levanta una segunda brisa, caliente como un soplete.

-¡Stp, Stp! (Escupe restos de tabaco y da una chupada al cigarro) Y digamé, hablando de... “de”. (Contiene) ¿”de” donde ha sacado esa costumbre de tomar mate con agua fría? (Finalmente exhala)

-¡Un cimarrón en las rocas! ¡Es que ayer estuvo la Jerónima y me estuvo mostrando, que a ella parece que le enseño una amiga que se hizo, una correntina!

-¿Una correntina con tatuajes? ¡Que raro porque a mí me dijeron que ella estaba en Córdoba... y en la cárcel de mujeres, para más datos, así que mire usted... hablando de perros de presa...!

-¿Presa...? Usted querrá decir...”un tiempo compartido”... Usted va pagando durante el año...

-¡No, no, no...! ¡Que pagando ni que pagando... una “deuda con la sociedad” tenía que pagar esa mujer...!

-¡La sociedad... la sociedad! ¿Quién es la sociedad? ¡La sociedad soy yo, es usted! ¡Es la Jerónima misma! ... en una palabra, el que le debe a la sociedad se debe a si mismo... así que; la cancelación bien entendida empieza por casa.

-La carcelación será... aunque por lo que me dice a la Jerónima ya le dieron la excarcelación.

-Si, y al marido la extremaunción. A ella la exoneraron y a él lo exhumaron.

-¡Lo inhumaron querrá decir!

-¡Si lo quisiera decir lo hubiera dicho! No, primero lo inhumaron, pero después lo tuvieron que exhumar para ponerlo en el nicho d´él, porque estaba en nicho prestado; y el dueño falleció así que lo desalojaron, pero resultó el d´él no estaba terminado, así que hicieron una colecta para cremarlo, pero como la plata que juntaron no alcanzaba… lo ahumaron nomás.

-Lo que se dice un finado fino.

-Un fiambre ahumado, digamos.

Desde el noreste se levanto una tercera brisa que parecía una bocanada de fuego, como si los fogoneros del infierno se hubieran hecho cargo del servicio meteorológico.

NOTA: En este cuento la acción pareciera estar ausente, pero dada la alta temperatura reinante y la avanzada edad de los personajes el autor no consideró oportuno exigírselas.