domingo, 16 de enero de 2011

105 - UNA SINÓPSIS



Un hombre entra a un pueblo a buscar un repuesto para su auto, esa búsqueda representa la búsqueda espiritual del sentido de la vida y el destino cósmico del hombre en este mundo.

El repuesto no se consigue en el pueblo y tienen que encargarlo a un pueblo vecino, mientras tanto el hombre tiene que obtener un trabajo para solventar sus gastos; le ofrecen la dirección de un Hospital, un reparto de comidas a domicilio o la erección de un monumento a la madre en una plaza pública; al no contar con conocimientos de medicina ni con vehículo alguno y dado que casualmente es un afamado escultor profesional la decisión no se hace esperar, acepta realizar la escultura.

La construcción de la esfinge de la mujer que es dadora de la vida simboliza entonces la búsqueda de medios económicos para comprar la manguera de un radiador.

domingo, 2 de enero de 2011

103 - LA CURA



1

Eran tiempos malos,

Días inhumanos;

Cuando caí en manos,

Del curanderismo.

2

Por un traumatismo,

De urinaria vía;

Que no me cubría,

La Obra Social.

3

“Fulano de tal,

Anda de mi parte,

En un rancho aparte,

Ejerce su oficio...”

4

Con gran sacrificio,

Hice el recorrido;

Rengo y dolorido,

Cual una babosa.

5

Que hace cualquier cosa,

Por seguir con vida;

Vida dolorida,

Pero vida al cabo.

6

Por ser un esclavo,

De inmundas pasiones;

Y andar sin condones,

En la billetera.

7

La sala de espera...

Una galería;

Sumaba ese día,

Seiscientas personas!

8

Gente la zona,

Niños, señoritas;

Me vi en figuritas,

Para entrar primero.

9

No soy ventajero,

Pero era evidente;

Que toda esa gente,

De punto y aparte.

10

Dominaba el arte,

De esperar paciente.

A un mundo indolente,

Que los postergaba.

11

Yo nada agregaba,

A su desespero;

Si entraba primero,

Sin que se den cuenta.

12

“¡Vengo por la renta

-dije en mejicano-

Permisito mano!”

Y entré en el cuartucho.

13

“Hermano, lo escucho...”

- dijo el curandero,

mostrándome un cuero-

“Tome asiento, tío.”

14

Y le agregó al lío:

“¿Que le pasa, m´hijo?”.

Ahora era el hijo,

Y también el tío;

15

De un hermano mío,

Recién conocido.

Quedé confundido,

Como sordo en bote.

16

Sacó del escote,

Una cadenita;

“¡Animas benditas,

Salven a este primo!”

17

Este viejo, estimo,

Pensó que yo era;

Su familia entera,

Condensado en uno.

18

“¡Barbas de Neptuno!,

¡Niño de Belén!

¡Padre Ngenechén!,

¡Vengan en mi ayuda!

19

“¡Hierba mióna... ruda,

Tierras de la esquina,

...Y penicilina,

Cada ochos´horas...”

20

...“Si esto no mejora,

Vuelva en siete días;

Pero si confía,

Va´ver que resulta...”

21

“...Pague la consulta,

Son treinta más gastos!”

y adelantó un trasto,

Suerte de alcancía.

22

Donde recogía,

Sus emolumentos.

No me fui contento,

Ni muy convencido.

23

Peor de dolorido,

Por el piso frío;

Y un escalofrío,

Que anunciaba fiebre.

24

Por correr la liebre,

Y andar calavera;

Con otros linyeras,

De la pedanía.

25

Perdí lozanía,

Masa muscular;

Tenía el andar,

De una yogurtera.

26

Los huesos afuera,

La piel transparente.

Sin pelos, sin dientes;

Los ojos hundidos.

27

Aliento a podrido,

Sin ningún encanto;

Suscitando espanto,

Flaco esquelético,

28

Y encima luético

La sangre infectada;

Sin ropa adecuada,

Falto de atractivo.

29

Paso un colectivo,

Que casi me aplasta;

Y ahí dije ¡Basta,

Esto se termina!”

30

Cuando una gallina,

Que estaba en un olmo,

Me cagó en el hombro.

“¡Esta es la señal...”

31

“Un hombre cabal,

Se impone al destino;

Emprende un camino,

Totalmente nuevo.”

32

“Corrige su juego,

Encausa su vida;

Por una avenida,

Florida y soleada.”

33

Mi vida pasada,

Fue solo una brisa;

Que hoy mueve a la risa,

Y pasa al olvido.

34

Algo sucedido,

A otra persona;

La mueca burlona,

De la suerte esquiva.

35

Que increpa furtiva,

Y a pensar exhorta:

¡Que mierda me importa,

Yo sigo adelante. !

36

Cambie mi talante,

Por otro festivo;

Mi seño fruncido,

Se perdió de vista.

37

Me hice Naturista,

Conseguí un empleo:

Jefe de correo,

Forme una familia.

38

Samantha Cecilia,

Se llama mi esposa;

Es joven, hermosa,

Tiene una carrera:

39

“Seño” Jardinera,

Un metro setenta;

Noventa, sesenta,

Noventa... divina!

40

Italo-Argentina,

Papeles al día;

Mi ciudadanía,

Logre de inmediato

41

Y firme un contrato,

En el extranjero;

También de cartero,

En el Mar Tirreno.

42

Conocí un chileno,

Que vive apartado

Poeta exiliado,

Que delira un poco.

43

Con el cual evoco,

La patria querida:

Y el cabro convida,

Con un “Gato Negro”.

44

Le escribí a mi suegro,

Que consiga plata;

Y nos haga la pata,

Con algo de guita.

45

Así su nenita,

Se viene conmigo.

La extraño, le digo,

Cuando ella me llama;

46

Yo estoy en la cama,

Ella en su trabajo.

Me manda al carajo,

No me toma en serio,

47

Que es otro hemisferio,

Que aquí ya es de noche.

Amargos reproches,

Me endilga la tipa,

48

Me llora, me grita,

Me insulta y me corta.

A mi no me importa,

Ya tengo otra mina,

49

Así mi autoestima,

Se mantiene erguida.

Algo dolorida,

Por tantas costuras;

50

Por tantas locuras,

Que hice en la vida.

Pero a cada herida,

Le llega su cura.

Ricardo Vargas